Madagascar es una isla de tierra roja y baobabs antiguos, donde el tiempo parece avanzar despacio. Los rostros, marcados por el sol y el trabajo temprano, reflejan serenidad y memoria. La vida transcurre en estrecha relación con la naturaleza, y los antepasados siguen presentes en los gestos cotidianos, en la palabra compartida y en los silencios. Cada imagen es un encuentro con un pueblo que habita la belleza con sencillez y dignidad.

Septiembre 2011

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India