Septiembre de 2011
En Madagascar el acceso a la salud publica es un problema mayúsculo, por ello las familias recurren a los toby o curanderos. En el caso concreto de las enfermedades mentales, las cuales denominan estados de locura, intentan sanar por medio de creencias mágicas, brujería y exorcismos. Para ello en la zona sur de la isla, cuentan con un barrio entero formado por distintas construcciones, en las que viven estas personas con trastornos psiquiátricos y en las que son tratados por los denominados pastores, pertenecientes a la rama luterana, llamados Mpiandrys. Los enfermos permanecen siempre atados, ya que existe la creencia de que los hechiceros o las brujas, suelen actuar de noche, vestidos con harapos o desnudos, porque en este contexto de la sociedad malgache, la desnudez o la suciedad implican locura.